Pedro Bereciartua, director de Somos Mundo, cuenta sobre la evolución de la compañía y el desafío de acercar Argentina y Sudamérica al mercado europeo desde Madrid.
Hace casi 15 años, cuando gran parte de la industria turística argentina seguía enfocada en los destinos más tradicionales, Pedro Bereciartua decidió apostar por otro camino.
“En ese momento todas las agencias vendían prácticamente lo mismo: Europa, Caribe, Brasil, Disney… Y si alguien quería hacer algo distinto, era difícil encontrar quién se animara a organizarlo”, recuerda.

Antes de fundar Somos Mundo, Pedro ya había recorrido gran parte del mundo viajando de manera independiente. Esa experiencia fue clave para construir la filosofía de la empresa.
“Yo había viajado mucho como mochilero y eso me daba tranquilidad. No me generaba inquietud ayudar a los pasajeros a llegar a destinos menos convencionales porque entendía cómo funcionaban esos lugares. Me sentía cómodo organizando viajes complejos”.
Así comenzaron los primeros programas hacia Asia y África, en una época donde muy pocas agencias argentinas trabajaban esos destinos y, en general, solo ofrecían circuitos tradicionales.
Con el tiempo, la especialización empezó a marcar la diferencia. “Cada vez más viajeros buscaban experiencias diferentes y también empezamos a recibir consultas de agencias del interior de Argentina. Muchas veces un pasajero hablaba con nosotros y después su agencia de confianza nos llamaba para operar ese viaje”.
De forma natural, Somos Mundo comenzó a consolidarse también como operador mayorista. Pedro explica que una parte importante de ese crecimiento estuvo relacionada con una visión temprana sobre el desarrollo digital. “Fuimos una de las agencias que apostó muy pronto por redes sociales y Google Ads, cuando todavía casi nadie en turismo trabajaba de esa manera. Eso nos permitió llegar a mucha gente que buscaba algo distinto”, afirmó.
Viajes de lujo
Con los años, la compañía evolucionó hacia un segmento cada vez más personalizado y exclusivo. “Nos empezaron a contactar agencias con clientes que ya habían viajado mucho y buscaban experiencias más específicas. Ahí también comenzamos a crecer mucho en los viajes de lujo, aunque se dio de manera bastante natural.”
Hoy Somos Mundo trabaja especialmente en viajes a medida, experiencias de naturaleza y programas premium tanto en África y Asia como en Sudamérica.
La conexión argentina en el mercado europeo
Durante la pandemia, mientras gran parte del sector turístico atravesaba uno de los momentos más difíciles de su historia, la empresa decidió reforzar su estructura y abrir una nueva etapa desde España. “Siempre fuimos muy ordenados internamente y eso nos permitió resistir bien. Durante la pandemia aprovechamos para reorganizar procesos, cambiar sistemas y abrir nuestra oficina en Madrid.”
Desde allí, la compañía comenzó a posicionarse también como DMC especializado en Argentina y Sudamérica para agencias europeas. “Estar en España nos permite trabajar mucho más cerca del mercado europeo, pero manteniendo el mismo conocimiento profundo del destino. Nosotros no vendemos Argentina desde un catálogo. Somos de allí y conocemos el país de verdad”.
Y ese conocimiento local, según Pedro, es precisamente lo que marca la diferencia. “Argentina es enorme y tiene una logística compleja. No es un destino que se pueda vender en automático. Hay muchísimas posibilidades dependiendo del perfil del viajero, del tiempo que tenga y del tipo de experiencia que quiera vivir”, aseguró.
Más allá de los clásicos como Buenos Aires, Iguazú o El Calafate, Pedro destaca el enorme potencial de experiencias menos conocidas: “hay lugares fascinantes como los Esteros del Iberá en Corrientes, el Bañado de la Estrella en Formosa, la Ruta de los Seismiles en Catamarca, el noroeste argentino o travesías por los Andes partiendo desde San Juan que incluso muchos argentinos no conocen. Y ahí todavía existe algo muy valioso: la sensación de descubrimiento”.
El valor de las experiencias
Para Somos Mundo, el lujo actual tiene más relación con la experiencia que con lo convencional. “Hoy el viajero premium no busca solamente un buen hotel. Busca autenticidad, exclusividad y vivir algo que no pueda encontrar fácilmente. Por eso no trabajamos con paquetes cerrados. Cada viaje se diseña desde cero”.
Después de casi 15 años, la filosofía sigue siendo la misma que al principio: crear viajes diferentes. “Nos seguimos especializando en esos viajes difíciles de construir, en experiencias muy personalizadas y en viajeros que quieren algo más que simplemente visitar un destino. Trabajamos para viajeros exigentes, y es algo que nos gusta hacer”.
Y concluye: “Argentina todavía tiene la capacidad de sorprender incluso a quien cree haberlo visto todo. Y eso, hoy en día, es algo muy difícil de encontrar”.